1. Configuración del tanque de anodizado: La celda electrolítica es responsable de todo el proceso de electrólisis y es donde se sumergen el aluminio y el cátodo. Generalmente, está hecha de materiales químicamente resistentes, como polipropileno, PVC o acero inoxidable revestido. Para fijar los ánodos, la celda electrolítica consta de un mecanismo de bastidor conectado a la barra colectora eléctrica para un suministro de energía uniforme y controlable. Por otro lado, un soporte independiente sujeta el cátodo y se conecta a la barra colectora. Durante la configuración del tanque de anodizado, se deben considerar diversos factores: el tamaño del tanque, la capacidad de la barra colectora y su conexión segura al bastidor, la relación de área del cátodo y el ánodo (1:1 o 1:3), la filtración de impurezas del electrolito, etc.
2. Control de la solución ácida: La temperatura y la concentración de la solución ácida afectan directamente el espesor y la calidad de la capa anodizada. Una alta concentración de ácido puede acelerar el crecimiento de la capa, pero resultará en una superficie más rugosa o quemada. Por lo tanto, es necesario controlar el valor de pH de la solución. Si se produce alguna variación, se puede añadir una solución tampón o una solución neutralizante según el valor de pH estándar establecido para el proceso.
3. Gestión de la capa y el espesor del anodizado: La capa de anodizado se forma cuando los iones de oxígeno del electrolito migran a la superficie metálica y reaccionan con los átomos metálicos. Por lo tanto, el crecimiento y el espesor de la capa dependen fundamentalmente de factores que afectan la concentración de iones de metal y oxígeno, como la temperatura, la densidad de corriente, el tiempo, la concentración de ácido, etc. Por lo tanto, es necesario configurar todos los parámetros de procesamiento teniendo en cuenta los requisitos de espesor y otras características del acabado superficial.
4. Mantenimiento del tanque de anodizado: A medida que avanza el anodizado, el baño comienza a acumular impurezas, como residuos de sales metálicas y productos químicos disueltos. Además, las concentraciones de iones metálicos tienden a ser superiores a los niveles estándar (idealmente inferiores a 20 g/L). Estas impurezas afectan la eficiencia del proceso y la calidad general. Por lo tanto, es fundamental filtrar las impurezas y mantener el pH, la agitación adecuada y la concentración de iones.
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